Bàrbara McClintock descubre los genes saltarines

El 10 de Octubre de 1983 los periódicos informaron que una bióloga había recibido el premio nobel de medicina. A los 81 años Bárbara MaClintock ganó el premio científico más importante del mundo. Ella recibió ese premio por haber descubierto que los genes se pueden mover dentro de un cromosoma e incluso de un cromosoma a otro. Mucha gente opinó que Bárbara McClintock debía haber recibido el premio hace mucho tiempo, dado que había hecho su descubrimiento 30 años antes.

La comunidad científica tardó mucho en darse cuenta de la importancia de las investigaciones de la doctora McClintock. En 1951, cuando ella anunció su descubrimiento, nadie le prestó atención. Sus colegas no podían entender o creer que los genes no siempre permanecían en un lugar fijo en los cromosomas.

Cuando la científica comenzó sus investigaciones, sus colegas no poseían los conocimientos ní el equipo para observar la composición química de los genes. Para determinar como funcionan los genes en las plantas, McClintock decidió examinar las variaciones de su aspecto físico. Utilizó las plantas de maíz para estudiar las variaciones del color de los granos.

En sus primeras investigaciones, realizadas en las décadas de 1920 y 1930, McClintock comprobó que los genes determinaban las características de la planta de maíz, como el color. En otros estudios, realizados en 1944 – 1945, observó una combinación de colores en algunos granos de maíz que no se parecía en nada visto antes. Ella decidió averiguar a qué se debía eso.

Para encontrar una explicación estudió las combinaciones de colores de los granos en muchas generaciones de plantas. Con un microscópio estudió ciertos genes en los cromosomas de cada planta. Estos controlaban las variaciones de color de los granos. La científica trató de establecer una relación entre el color de los granos de maíz y la posición de estos genes en sus cromosomas.

Observó que algunos genes de movían. Y cuando se movían cambiaba la combinación de colores de los granos de maíz. ¿Cómo hacían esto los genes?

Cuando un gen saltarín cambiaba de lugar, caía al lado de los genes que controlaban el color de los granos y afectaba su funcionamiento. Supongamos por ejemplo, que los genes de color hacían que los granos de maíz fueran de color morado. Cuando el gen saltarín interfería en el funcionamiento de esos genes variaba el color de los granos; el maíz en lugar de ser todo morado, presentaba ahora manchas moradas, rosadas y blancas.

La existencia de estos genes no concordaba con las teorías científicas tradicionales, los cuales sostenían que los genes permanecían siempre en un mismo lugar en los filamentos de los cromosomas, como las cuentas de un collar. Pero McClintock descubrió que por lo menos algunos podían cambiar de lugar dentro de los cromosomas. Cuando sucedía esto, se producían mutaciones o cambios en los organismos.

McClintock continúo investigando a pesar que nadie hizo caso de sus descubrimientos. Su confianza era inquebrantable. Dijo una vez: “si uno está seguro que va por el buen camino, si tiene esta convicción, nadie podrá apartarlo de ese camino … no importa lo que digan”.

Por último, a fines de la década de los años sesenta los investigadores empezaron a encontrar genes saltarines en bacterias. Al pasar a nuevas generaciones de bacterias, algunos genes saltarines podían hacer que las bacterias patógenas fueran resistentes a los antibióticos.

En el parásito unicelular que causa la enfermedad del sueño africana l leishmaniasis los genes saltarines ayudan al parásito a vencer la resistencia natural de una persona a la enfermedad.

Según estudios recientes, los genes móviles también pueden producir cambio en células normañes que las convierten  en células cancerígenas,

Estas observaciones indujeron a los científicos a reconocer finalmente la importancia del descubrimiento de McClintock. Como dijo James Watson, uno de los científicos que descubrieron la estructura del ADN: “En realidad, la ciencia se ha puesto ahora a la par de Bárbara”.

Para los años setenta, Bárbara McClintock ya era una heroína de la ciencia, sinembargo, siguió viviendo modestamente en el centro de investigación de Cold Spring Harbor, en Long Island, Nueva York. Durante más de cincuenta años trabajó en su laboratorio 12 horas por día, seis días a la semana.

Tomado de la herencia: el código de la vida

 

¿QUE ENTENDI DE LA LECTURA?

 

1.     Explique cómo comprobó Bárbara que los genes saltarines existían.

2.     Demuestre es la importancia de este descubrimiento

3.     Explique dónde se pueden encontrar genes saltarines

4.     Explique a qué se dio el nombre de genes saltarines y por qué?

5.     Qué mensaje le deja la lectura.